Cultivar kéfir de agua, constituido por diversos microorganismos benéficos, llevó al niño Andrés Trujillo Peregrina, alumno de tercer grado de primaria, a obtener bebidas con propiedades curativas que pueden ser alternativas para el fortalecimiento del sistema inmunológico y en tratamiento de enfermedades de la piel, gastritis y úlceras.
Su conocimiento y la experiencia obtenida al desarrollar un proyecto de investigación que lo llevó a ganar el primer lugar, nivel primaria, en el décimo Congreso Estatal Infantil y Juvenil de Microbiología, lo compartió con los niños y adolescentes de la Liga de Amigos del Centro de Ciencias de Sinaloa que asistieron a la matiné científica.
De manera sencilla, el alumno del Instituto Maria Montessori les explicó que al kéfir también se le denomina tíbicos, búlgaros de agua, algas marinas, granillo, hongos chinos, entre otros nombres; es de consistencia gelatinosa, de masa compacta y de color blanquecino o amarillento, y puede cultivarse en agua, leche o te.
Comentó que su origen es diverso y aún no se sabe a ciencia cierta de dónde proviene inicialmente. En la literatura se señala que sus orígenes apuntan al Tíbet, a Japón, Rusia y México. En nuestro país se dice que los gránulos originales viven en los cactos Opuntia, alimentándose de las excreciones azucaradas de esas plantas.
Los primeros gránulos de kéfir los recibió Andrés Trujillo de su padre y, con su apoyo y el de su mamá, se dio a la tarea de cultivarlos en agua y desarrollar un trabajo de investigación que le permitiría participar en el Congreso Estatal de Microbiología celebrado en diciembre pasado en el Centro de Ciencias.
En un frasco de cristal colocó granos de kéfir y agregó agua y azúcar. Lo tapó y dejó fermentar durante tres días, como tiempo máximo. Coló el líquido y obtuvo una bebida desintoxicante con gran capacidad de rehidratación, que en su composición incluye bajas dosis de sodio, azúcar o glucosa, potasio y otros minerales que ayudan a la absorción del agua.
Además de motivarse por el estudio de los microorganismos, Andrés Trujillo Peregrina comprobó que la posibilidad de poder incorporarle sabores y propiedades medicinales hace de esta bebida un potencial de explotación importante en beneficio de la salud.
Al término de su charla el pequeño expositor dio a probar la bebida isotónica, baja en azúcar y alcohol, a los amigos de la ciencia que asistieron a esta interesante matiné científica organizada por la Dirección de Exposiciones y Formación Educativa del Centro de Ciencias.
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